Chiloé, su economía y desarrollo fueron los ejes de la primera jornada de la Escuela de Temporada 2018

Académicos y representantes de organizaciones ciudadanas debatieron este lunes 8 de enero sobre los conflictos socioterritoriales que han tenido en el archipiélago de Chiloé, sus oportunidades de desarrollo y sus necesidades y posibilidades de autonomía. La alta participación en diálogos y talleres, marcó el inicio de las actividades de extensión de la Casa de Bello, que se extenderán en Ancud y Curaco de Vélez hasta el próximo viernes 12 de enero.

La sesión final de los diálogos de la primera jornada de Escuela de Temporada estuvo dedicada a la discusión por la economía, el desarrollo y la descentralización del territorio chilote. La pregunta “¿Chiloé región?” marcó la pauta de la conversación, en la que participaron el académico de la U. de Los Lagos, Gonzalo De La Maza, el decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la U. de Chile,Roberto Aceituno, y el geógrafo y líder del movimiento Defendamos Chiloé, Álvaro Montaña, bajo la moderación de la arquitecta Paula Bastías.

El decano Aceituno, desarrolló conceptos clave para enfocar la discusión. La noción de identidad, las identidades culturales como “consecuencia de una historia que hay que conocer”, la alteridad y los aspectos que son negados o invisibilizados en la representación que las personas hacen de sí mismas, la memoria entendida como “la construcción de un proyecto” y las consecuencias del neoliberalismo, que “ha desagregado la vida colectiva” afectando lo comunitario, pues a juicio de Aceituno “economiza prácticas que requieren pensarse de otra manera”.

Gonzalo De la Maza, en tanto, presentó las distintas fases y conclusiones de un proyecto sobre conflictos socioterritoriales en América Latina, los que, explicó,  tienen diversos orígenes: las externalidades ambientales, disputa de recursos naturales, apropiación de excedentes, institucionalidad, autonomía y decisiones políticas, dotación de servicios e implementación de políticas públicas.

“Nuestra hipótesis es que esto está cambiando el modelo de politización tradicional que existía en nuestra sociedad y en otras, que era fundamentalmente a través de grandes organizaciones y los partidos políticos. Estas cosas están teniendo componentes y dinámicas nuevas y es interesante analizarlo”, aseguró De La Maza.

“Los conflictos socioterritoriales” -explicó- “tienen arraigo en el territorio, emergen de problemas locales con movilización en el territorio y con demandas específicas de orden territorial”, lo que lo diferencia de otros conflictos –como el de la educación o el movimiento anti AFPs- y muestra nuevas formas de organización. Estos conflictos, precisó De la Maza, “no son un problema solamente chileno, por lo tanto no es específico de una actividad productiva”.

Los conflictos socioterritoriales más recientes en Chiloé han tenido que ver con el Puente Chacao, el Mall de Castro, el Hospital de Quellón, la Marea Roja, la demanda indígena, entre otros. De La Maza presentó resultados de una encuesta realizada un año después de los conflictos de mayo de 2016 a chilotes de cuatro sectores del archipiélago. De ellos, un 48,7 por ciento cree que la causa principal de los conflictos es la explotación excesiva de los recursos naturales. Como segunda causa aparece la falta de regulación en la explotación (17 por ciento) y en tercer lugar, la corrupción de las autoridades (14,6 por ciento).

Chiloé región

Álvaro Montaña celebró la instancia como una oportunidad para proponer y debatir ideas. Aseguró que existe una “región cultural chilota y un sujeto político, el sujeto chilote patagón como parte de una identidad, una comunidad, cultura e historia”. Esa identidad, dice Montaña, está vigente hasta hoy, y “rebasan con creces los límites político-administrativos que hoy día definen la provincia de Chiloé. Ese capital territorial identitario puede llevar a transformaciones positivas de cómo estamos viviendo, desarrollándonos ante dos problemas dramáticos que tienen que ver con la economía y la sostenibilidad”.

Uno de las fuentes del conflicto socioterritorial, dice Montaña, “tiene que ver con la visión de que la naturaleza es una despensa de recursos naturales de la cual sacar, sacar, sacar, y que va a volver mágicamente a crecer. Estamos viendo que eso no es real. Hoy en la caleta de Ancud hay 24 botes, el año 1992 había 2000 embarcaciones”. Para Montaña, el problema tiene que ver también con la fuerte conflictividad “en relación a la visión cultural de que la naturaleza es un sumidero que absorbe mágicamente cualquier tipo de desecho. Caca y orina de salmón, pesticida de salmón, antifúngico de salmón y nuestro propio desecho humano”.

“Chiloé región no va a cambiar la república chilena centralista. Sería iluso creer que si Chiloé es región van a cambiar las formas de tomar las decisiones. No va a cambiar mientras no pensemos que otro país es posible”, aseguró Montaña, quien cree que ser región no va a ayudar a Chiloé necesariamente en su sostenibilidad, aunque sí ayudaría a concretar dos necesidades reclamadas hace años, como la apertura de un hospital y un campus universitario para el archipiélago.

“Esa dimensión política de los conflictos hay que tomársela en serio. Mientras no existan liderazgos, conducciones, movimientos organizados, que efectivamente se propongan no sólo denunciar los vicios del sistema sino avanzar en producir cambios, vamos a quedarnos simplemente en una permanente recriminación de lo que ocurre contra nosotros, sin pensar qué es lo que podemos construir como proyecto político. Es algo que excede la situación de Chiloé”, aseguró Roberto Aceituno.

Para Gonzalo De la Maza, “el problema que tenemos es respecto al territorio. Estos territorios que estando influidos por lo que están también muchos otros territorios, conservan la identidad y la idea de que lo que tienen vale. Esa es la diferencia de Chiloé. La educación chilena no ha dado el paso de educarnos en lo que somos”.

“En Chiloé ha faltado liderazgo y unidad. Mientras no cambie esa manera de pensar colonial de nuestros líderes, no vamos a cambiar nada. No hay liderazgo de ideas, territorial”, concluyó Álvaro Montaña.

Fuente: Noticias Universidad de Chile

Texto: Ana Rodríguez
Fotografía: Felipe PoGa.

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